Frase de la semana

Frase de la semana:
Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, arrástrate, pero jamás dejes que nada te detenga.

miércoles, 11 de mayo de 2011

No preguntes por saber,
que le tiempo te dirá.
Que no hay cosa más bonita
que el saber sin preguntar.

viernes, 1 de abril de 2011

Bendita inocencia

Anoche hablando con mis compañeras de piso, recordábamos anécdotas de cuando éramos pequeñas. Algunas eran felices, otras tristes, unas más divertidas, otras menos... sin embargo, todas ellas, acompañadas de esa inocencia que todos tenemos cuando somos pequeños.
Era una época en la que nuestras grandes preocupaciones eran si podíamos alcanzar ese bote de galletas que se encontraba en la estantería más alta, o encontrar un buen lugar donde esconderse jugando al escondite (donde las decisiones importantes se tomaban con un simple "pito pito gorgorito" y con un "por mi primero y por todos mis compañeros" salvabas, no sólo a ti, sino también a tus amigos).
Reíamos recordando las cosas malas, los cabreos y demás de cuando éramos pequeñas y es que en esa época, con nuestra inocencia y poca experiencia en la vida, todo nos parecía un mundo (como cuando jugando algo no iba como tú querías en un juego y entonces decías "pues ahora no juego" y te ibas enfadado o llorando, o las dos cosas a la vez). Claro que ahora tampoco es que sea la persona más experimentada del mundo, ni mucho menos, pero también es verdad que con todo lo que he vivido ya esas cosas me parecen tonterías. Esto me hace pensar si dentro de 10-20 años hablase con alguien sobre mi yo de ahora también podría reírme de las cosas que a día de hoy me parecen un mundo. Seguramente sí.
Después de la conversación me quedé pensando un rato más en aquella añorada época, ¡que gran época!. Si algo te dolía o entristecía, con un besito de mami o papi de curabas o te alegrabas de momento, ahora eso ya no basta. Cada día teníamos un novio distinto (algunos días más de uno) y si nos dejaba pues no nos importaba, nos íbamos al de al lado, le cogíamos la mano y ale, un novio nuevo. Ojalá ahora todo fuera tan fácil.
En fin, quién volviese a vivir esa época. Si me lo propusiesen, aceptaría encantada (aunque seguramente echase en falta cosas de ahora).

miércoles, 23 de marzo de 2011

Teru-teru...


En japón los "teru-teru" se colocan para prevenir los días de lluvias y atraer al sol con las siguientes palabras: "curandero del buen clima, por favor deja que el clima sea bueno mañana". Esto, a mi pensamiento, puede ser algo más bien simbólico, que no sólo se emplea para la meteorología.
Por eso yo también "colgaré" mi teru-teru para despejar de mí todas las dudas (nubes) y malos pensamientos.

Espero que no se de la vuelta y haga los efectos contrarios (ya que según la tradición, si se colocaban al revés era para atraer a las lluvias).

La pequeña voz

Hace tiempo que me pregunto porqué elegí esta carrera ("Arquitortura"), si de verdad hice bien. Si todos los esfuerzos, noches sin dormir, agobios, llantos, rabias... merecen la pena comparadas con las alegrías, ilusiones... que, de vez en cuando, me llevo. La mayor parte de las veces (y cada vez más) la respuesta es sencilla y clara: No.
Sin embargo, cuando esa respuesta se me viene a la cabeza, hay una pequeña vocecita chillona que la contrarresta. Es la vocecita de la curiosidad por lo que esta carrera estudia. La misma vocecita que me empujó a entrar aquí. La misma vocecita que en los primeros días daba un grito de júbilo cuando hacía algo bien (la misma que hoy día sigue haciéndolo). La misma que canta conmigo ante algún triunfo. Esa voz que me anima a seguir adelante y a no abandonar, a alcanzar los sueños con los que entré en la carrera.
Verdaderamente no se muy bien aún cual de las dos voces suena cada vez más fuerte en mi cabeza, pero creo que por ahora la pequeña voz chillona es demasiado alta como para ignorarla...
Así que, mientras siga sonando esa voz esperanzadora, creo que podré continuar. =)

martes, 15 de marzo de 2011

La venda maldita...


Hoy leí como un amigo se quejaba de la falta de solidaridad de las personas ante las catástrofes que ocurrían en la Tierra y lo pronto que todos se olvidaban de ellas. Y ahora yo pregunto, ¿en serio hacen falta catástrofes para darnos cuenta de la mierda de sociedad en la que vivimos?. Una sociedad en la que a pesar de que todos los días mueren personas por guerras y hambrunas en el mundo, ésta sólo se preocupa por su bolsillo y le es indiferente lo que les pase a los demás.
Gente, como dice mi compañera de piso, el 2012 se acerca y nosotros seguimos con una maldita venda puesta ante los ojos. Aún sueño con el día en el que me levante y todos nos quitemos dicha venda. Quizá cuando ese día llegue ya será demasiado tarde...